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viernes, 25 de julio de 2008

Oseas:salvación

Me gusta aprovechar los veranos para estudiar un poco de todas esas cosas que usualmente no puedo estudiar durante el semestre en la Universidad. El verano se ha ido demasiado rápido y creo que yo he dormido un poco más de lo que planifiqué, pero al menos he cumplido con algunas de mis metas hasta el momento. De hoy hasta que empiecen las clases tengo dos libros por leer y un Plan de lecturas bíblicas por empezar.
Por hoy, me alegra que Dios pusiera en mi camino una compañera de estudios que, con la misma energía y sed que yo, lee algunas de las palabras que Dios nos regala en la Biblia. Mi amiga Miosotis (por alguna razón a Dios le plujo que tuviese nombre de flor) y yo leímos en unos días el libro Oseas, uno de los profetas menores del Antiguo Testamento. Nos ha tomado unos días más estudiarlo, pero he aquí algunos resultados de ese estudio producto de algunas risas, oraciones, par de versiones de la Biblia, mucho compañerismo y sobretodo de la dulce voz del Padre a través de Su Espíritu en nosotras.

Oseas

1. Introducción


1.1 Oseas era un profeta del reino del norte en tiempos de prosperidad. Su nombre significa “salvación”, hecho que no admite casualidades dado que el propósito del mensaje del libro es mostrar el amor de Dios por Su pueblo sin importar cuan inmerecedor este fuese. Y en eso precisamente radica la salvación.

1.2 El tiempo de los hecho narrados por Oseas flutúa entre el 758 – 730 A.C., tiempo de prosperidad para el pueblo hebreo, cuyos éxitos económicos lo habían llevado a pensar que era autosuficiente. Las clases poderosas oprimían a los pobres e incurrían en la idolatría.
1.3 Según la Biblia del Diario Vivir, “Oseas comenzó su ministerio durante el final del próspero pero moralmente decadente reino de Jeroboam II de Israel. Profetizó hasta muy poco tiempo después de la caída de Samaria en 722 A.C.” Para ese tiempo las personas habían olvidado la alianza del Sinaí (ver Éxodo 19 y 20), la cual se hizo luego de Dios haber mostrado Su fidelidad al librarlos de Egipto, él no solo les dio libertad sino los principios para vivir una buena vida.
2. Bosquejo General del libro
2.1 La infiel esposa de Oseas

En los capítulo del uno al tres, Oseas relata cómo Dios le pide que tome por mujer a una persona que él sabe de antemano que le será infiel, ella se llama Gomer. Dios le pide esto a Oseas para ilustrar que de este mismo modo Dios toma a Israel e Israel le responde a Dios con infidelidad por eso dice: “...porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (v.1.2).
· Gomer y Oseas tienen dos hijos y una hija. El primero es Jezreel, cuyo nombre significa que Dios castigaría a Israel. La segunda es llamada Lo-ruhama, que significa no-compasiva, pues Dios dice que no se compadecerá más del pueblo. El tercero se llama Lo-ammi, que significa no-pueblo, dado que Israel no continuaría siendo el pueblo de Dios.
Es importante notar que a pesar de que Dios les dice que los castigará, no los compadecerá y por eso ya no serán su pueblo, más adelante hace una promesa en la que prevalece Su misericordia.
El versículo 1.10 dice: “...donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”
· Vemos nuevamente un ciclo de castigo-salvación en el capítulo dos, dado que Oseas luego de poner en evidencia las faltas de Gomer y hablar del castigo que merece la vuelve a tomar como mujer en el capítulo tres. Las faltas de Israel y de Gomer pueden resumirse en dos versículos:
“...porque dijo: iré tras de mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.” (2.5)

“Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué el oro y la plata que ofrecían a Baal.” (2.8)


En el segundo capítulo Oseas comienza hablando específicamente de Gomer, pero en el versículo trece hace referencia a lo que significa el símbolo o lo que la imagen representa: a Israel, ya que hace hincapié a que el que habla realmente es Dios. Vemos como luego de describir un castigo (note que se trata de despojar de bienes materiales y de objetos de adoración), habla de una promesa de misericordia y amor para Israel en 2.14-23.
· Posible aplicación: Dios, en Su amor inmenso que ilustra como el compromiso y amor de un esposo con su esposa y el de un padre por sus hijos, anhela que reconozcamos que es El quien nos cuida, protege y guía con esmero. Pero a veces nuestro egocentrismo nos lleva a perderlo todo, y cuando el Amor de Dios nos vuelve a regalar todo aquello que no merecemos, ni supimos apreciar, tenemos otra vez la oportunidad de reconocerlo como lo que es, Salvador. Su amor es incondicional y por eso vislumbra desde un principio (incluso ante la infidelidad de Israel) llamar pueblo a quien no lo era y compadecer a quien no fue compasivo. (Ver Oseas 2.23 y Romanos 9. 25-26) Por eso vemos como Oseas habló del castigo que MERECE Gomer, para que sea de su conocimiento que él tiene el poder de hacerlo, pero luego no la castiga de ese modo, sino que simplemente la toma nuevamente, porque siempre fue suya. Dios habla de castigar a Israel, ¿pero que hace realmente? ¿de verdad nos da lo que merecemos por nuestros méritos o Su amor está por encima de eso?

domingo, 21 de octubre de 2007

Labranza


El brillo de una mirada inocente, traviesa y llena de El, la humildad de tu mano tomando la mía, la firmeza y ternura de tu protector abrazo, la pasión por tus metas y el fervor por las mías ... sueños de El, lo indescriptible de tus besos y ese olor a sal y arena que emana de ti cuando te deseo...

Todas esas cosas y aquellas que no he nombrado aún pero que nombraré inventando palabras, o tal vez descubriéndolas, son la manifestación, el reflejo, más real y simple de lo esencial, eso que lleva por nombre belleza: un Amor que radica en el Suyo, porque El nos amó primero.

Gloria a Ti Señor porque siendo uno tu Espíritu, haces de dos voluntades un solo sueño, un mismo camino, y a dos conduces a la labranza productiva en la libertad de Tu yugo. Así es, así es.




Perla Negra


L. Reyes

lunes, 11 de junio de 2007

Del 666, anticristos y el día del rapto


“Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurección y la vida ...”


Cuanta libertad tenemos a dispocisión! Sin embargo, la religión (doctrina de ser humano) se ha encargado de cegar los ojos del que quiere ver horizontes amplios sin murallas que limiten su entendimiento. La afanada búsqueda de poder se ha encargado de inventar historias de terror, y sobreponerlas a la paz que todos nacemos para tener. El miedo ha sido difundido de manera tal que en ocasiones las personas son enseñadas a evitar la educación. Suena contradictorio pero así ha sido, las personas hemos sido convencidas de que “algunos” son “escogidos” mientras que los demás debemos conformarnos con escuchar a esos “siervos de Dios” incondicionalmente. Lo peor de todo esto es que resulta en el conformismo, de entes pensantes pasamos a ser: esponjas sin conciencia propia.

El propósito de esta serie de escritos es, precisamente, desprender la mugre que con el tiempo se a solidificado sobre los cimientos de la Verdad, aparentando ser parte de esta, cuando en realidad la esconde de nosotros, sus destinatarios. Nos servirá de agente limpiador la historia, la ciencia y la inspiración de quien habita en nosotros, y que por tanto no hay porque “buscar”.

Comenzaremos por algo muy simple: Cristo NO salvará, NO nos resucitará y NO nos perdonará; porque El ya salvó, ya nos resucitó y ya nos perdonó. JESUS NO VIENE PRONTO; PORQUE YA VINO PARA QUEDARSE EN NOSOTROS. A través de los próximos escritos la arqueología, la historia y otras ramas del conociemiento nos servirán como lumbrera para ver como hemos sido víctimas de una gran mentira. Abriremos nuestros ojos para ver que ni el absurdamente interpretado 666, ni el día del rapto, ni la condenación son vigentes, pues lo único de todo que ha mantenido su vigencia es el Reino ya establecido.

Hasta pronto,

L.Reyes

jueves, 12 de abril de 2007


Te amo "Yo Soy",

porque Tu amaste, me salvaste,

estableciste Tu Reino dando Tu vida y volviéndola a tomar,

de este modo me hiciste nueva a mí y a la humanidad.


Te amo y amándote te manifiesto.

Ante Ti pierde valor todo argumento

y la Verdad

- simple, sencilla y clara-

se vuelve alimento.